ANÁLISIS

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  • Caso Lino Rodríguez González podría dar un vuelco de “narco política inducida” al salir a la luz pública su expediente .
  • El silencio de Delfina Gómez Álvarez al respecto.
  • «El pueblo no es tonto, tonto es el que piensa que el pueblo es tonto».

Solía decir Andrés Manuel López Obrador: «el pueblo no es tonto, tonto es el que piensa que el pueblo es tonto».

   Esa misma máxima se le podría aplicar al Gobierno de Delfina Gómez Álvarez para ilustrar el caso de Lino Rodríguez González, coordinador de Gobierno de la región sur-sureste del Estado de México, un funcionario público de su administración que la representaba de manera personal en aquella región mexiquense y que sin oportunidad de abrazar su defensa anticipada, efectivos federales comandados por Omar García Harfuch lo detuvieron por presuntos vínculos con la delincuencia organizada .

   La maestra, es el momento que no ha dado explicaciones al respecto a millones de mexiquenses que ella cree, en el imaginario de su investidura, que la aclaman en el espectro de una engañosa popularidad, alimentada de manera ficticia por sus gratuitos aduladores de todos los días todo el tiempo.

    Ni en el momento de la aprehensión de Lino Rodríguez González ni en el escenario de su inminente liberación, siete días después de su detención, el 9 de julio pasado, por una jueza, la Gobernadora nada explicó en esos dos tiempos a la opinión pública el asunto, dejando a las y los mexiquenses sumergidos en la gran duda que se generaliza en el devenir de los días .

   ¿A caso su gobierno tiene nexos con la delincuencia organizada?.

   Lino Rodríguez González, representante personal de la mandataria, cómo se apersonaba en el sur mexiquense, con la anuencia de la Secretaría General de Gobierno a la que le reportaba de sus actividades en aquella región donde opera el cártel La Nueva Familia Michoacana, acostumbraba reunir a autoridades de toda índole a fin de hablar en nombre de Delfina Gómez Álvarez; es decir, se presumía como el portavoz del gobierno mexiquense en funciones y el Secretario General de Gobierno, Horacio Duarte Olivares , lo avalaba .

   Tuvo acercamientos con personeros de la delincuencia organizada, cuyo expediente en breve, al salir a la luz pública, dará un giro contundente al estado actual del mismo, autoridades federales no le han dado, hasta el momento, estatutos especial no obstante tratarse de un funcionario público al servicio del Gobierno de Delfina Gómez Álvarez.

    Fue la juez federal la que habría resuelto la situación jurídica no definitiva de Lino Rodríguez González, pero el equipo de Harfuch y de la Fiscalía General de la República, lo conservan como prioritario entre los asuntos similares que se llevan a cabo en los Gobiernos estatales .

   No hay blindaje de altos niveles para Rodríguez González, por lo que las indagatorias continúan en el terreno de la delincuencia organizada, las cuales podrían arrojar otras aristas, incluso concatenadas con las investigaciones que habría desplegado el Gobierno de los Estados Unidos respecto a las actividades de La Nueva Familia Michoacana, cuyos líderes han sido agregados al sistema de recompensas de aquel país .

   Alimentando el concepto de Donald Trump:

         a).- el de la narco política .

   La red de La Nueva Familia Michoacana se ha extendido a Guerrero , Morelos y Ciudad de México con mayor fuerza desde la llegada de Delfina Gómez Álvarez al Gobierno mexiquense, con implicaciones directas en los siguientes municipios locales :

   Tenancingo, Villa Guerrero, Ixtapan de la Sal, Tonatico, Zacualpan, Tlatlaya, Tejupilco, Luvianos, Bejucos, Temascaltepec, Valle de Bravo, Santo Tomás de los Plátanos, entre otros, cuyas actividades se han ramificado en la extorsión y cobro de piso .

    Es verdad que la administración delfinista podría argumentar que es asunto de índole federal, pero La Nueva Familia Michoacana tiene en su haber delitos del fuero común que las autoridades mexiquenses al parecer se niegan a observarlos .

    Cada día que transcurre del actual gobierno mexiquense las llamadas “Mesas de Paz “ se sumergen en la percepción de tener infiltrados y por ende agranda la desconfianza que le profesan miles de familias que habitan en las regiones en donde la delincuencia organizada les roba armonía, seguridad y tranquilidad, sin que nada les haya favorecido al respecto durante el transcurso de los dos años y diez meses cumplidos del actual sexenio estatal .

   Delfina Gómez Álvarez no debería ser tan omisa en ofrecer de manera directa, personal y de viva voz, información a las y los mexiquenses respecto a estos fenómenos delincuenciales que atentan contra la armonía familiar en lugares donde actúan los criminales, mismos que han sembrado el miedo .

   La Gobernadora habría obtenido información directa de las maniobras de Lino Rodríguez González en el sur mexiquense.

   En Palacio estatal de Gobierno, la casa del pueblo, como le dice, Delfina Gómez Álvarez, se reunió la semana pasada con dos alcaldes sureños :

   Edder Jaimes Garduño, de Luvianos y Crisóforo Hernández Mena, de Tlatlaya.

   Las historias de ambos en cuanto a su cohabitación con la delincuencia organizada, debió haber conmovido a la Gobernadora, no únicamente en lo que atañe a la “narcopolitica”, sino también al rompimiento del tejido social de las nuevas generaciones en el sur mexiquense, donde algunas comunidades rurales están literalmente tomadas por el crimen organizado desde hace más de 2 años 10 meses .

   Sobre el caso Lino Rodríguez González y la no explicación directa y de viva voz al respecto de la gobernadora, bien podría concluirse: «el pueblo no es tonto, tonto es el que piensa que el pueblo es tonto».

( Fotos : tomadas de Internet )

uaemex

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