- Llegada la hora en Huixquilucan.
- Empujada por la fuerza de la 4T.
- Después, “El Diluvio” .
Un “caciquillo” de poca monta es como describen sus adversarios a Enrique Vargas del Villar, ex alcalde de Huixquilucan, el más engreído para el partido al que finalmente se pudo acoplar.
Difícilmente el actual senador de la República podrá cruzar la aduana cuatroteista ya instalada desde septiembre de 2023 en tierras mexiquenses, sus más cuestionadas acciones políticas las habría concretado apoyado en las perversidades priistas coyunturales del momento.
Los tres últimos sexenios tricolores, periodo decadente del otrora poderoso organismo partidista en comento, le abrirían las puertas de par en par a Enrique Vargas del Villar tomando como base la política mexiquense, porque su osadía habría sido tratar con iguales, logrando, con ello, anquilosarse en el gobierno de Huixquilucan con tal fuerza que a su esposa le heredaría el gobierno que ostentó, con ello, prácticamente, una docena de años consecutivos le han permitido alimentar sus ambiciones en dicha demarcación reforzadas con cargos legislativos también capitalizando del municipio en cuestión su desarrollo económico a favor de algunos de sus pares en el Partido Acción Nacional .
Bosque Real, Interlomas, Lomas Country Club desarrollos inmobiliarios que asemejan su plusvalía a varios de los de allende las fronteras más adineradas del norte del país, tentaciones intrínsecas para sus correligionarios blanquiazules al parecer buscadores desesperados y permanentes de dinero a base del patrimonio publico, para eso les sirve el poder político, cuya fuerza ideológica de los insinuados la atizan a partir de:
1.- jugosos negocios .
2.- inversiones de alto caldo .
3.- Comercio exterior tipo “doping”.
Y en el glamur de ranchos, caballerizas y campos de golf, engrane en conjunto todo que escapa abismalmente a la gente de a pie que nunca jamás, en una mayoría, se ha sentido representada por la familia Vargas en el Gobierno municipal, pero los perceptivos perversos acuerdos políticos a base de dinero permitirían que Huixquilucan se haya convertido en la antítesis de la hoy Cuarta Transformación Mexiquense.
No será sencillo pero sí forzoso para algunos sectores sociales de la mencionada demarcación que Enrique Vargas del Villar no cruce la aduana político-electoral del 2027 y tampoco las de enfrente .
Como a toda historia de posibles caciques ha llegado su hora de fenecer y, a decir verdad, no en el concierto trivial de desvanecer unicamente sus poderes político, económico y financiero amasados con influencia y emolumentos de origen público, sino en medio de una estela que podría significar la estrepitosa caída de la denominada, por sus adversarios, familia caciquil de poca monta no obstante los redes tejidas con capital de escala nacional que abriga actualmente a su entorno .
Se presagia traición y abandono de los grupos que la arropan.
Y el descobijo que están propiciando las y los mexiquenses del lugar que a fuerza de haber intentado su liberación gubernamental y legislativa tuvieron que abrazarlas ante la impotencia que les causaron las señaladas complicidades que dejaron crecer el llamado caciquismo.
Por eso lo que se avecina para la familia gobernante de Huixquilucan es el dique inclemente de la 4T que consiste en:
a).- la liberación de lo caciquil en la región Huixquilucan, y
c).- la liberación de sus ciudadanos atrapados en la ilusión y desilusión de una docena trágica de años sin resultados favorables para los gobernados pero sí para los gobernantes.
Para una mayoría de las y los ciudadanos de Huixquilucan se avizora un horizonte nuevo a su favor a partir del 2027 .
Y para el “caciquillo”, el diluvio.
( Foto : tomada de Internet )