ANÁLISIS

  • Sacudida de fondo al gabinete de la UAEMex .
  • Universidad y rectora no deben estar en capilla desde el poder gubernamental.
  • Compromisos no cumplidos de Martha Patricia Zarza Delgado después de un año del conflicto que precedió a su unción como la primera mujer rectora de la máxima casa de estudios del Estado de México deben resarcirse.
  • Relevo inevitable, fraguado desde la nomenklatura, para evitar poner en vilo dos autonomías.

Martha Patricia Zarza Delgado seguramente está atenta a lo que ocurre al interior de la UNAM por tratarse, dicha institución, de un referente nacional para la UAEMex y porque ella misma tiene vena de auténtica universitaria, no así una mayoría de sus colaboradores y colaboradoras más cercanas que al parecer no le ofrecen garantía en el sentido de que esté bien informada de acontecimientos que atañen a uno de los entes universitarios más importantes de América Latina colocado en en el ranking mundial.

   Y de otros contextos varios que la rectora de la máxima casa de estudios del Estado de México debe conocer de primera mano de parte de su equipo pero, al parecer, no ocurre así, lo que la limita para adelantarse a los conflictos y resolverlos antes que detonen .

   El fin de semana, Leonardo Lomelí Vanegas, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ofreció un claro ejemplo de toma de decisiones que debe caracterizar a una auténtica autoridad de su talante tras el fallido esquema de exámenes de ingreso en línea por vez primera aplicado en la institución a su cargo :

   1.- Exploró el origen del conflicto.

   2.- Ofreció solución mediante un buró de expertos, y

   3.- Sancionó de manera fulminante a la funcionaria responsable directa del caso, Patricia Dávila, Secretaría General de la UNAM.

   No obstante que el mismo rector en su momento la habría promocionado, impulsado y sumado a su equipo de trabajo colocando, con esta acción, a la UNAM, por encima de cualquier otro interés que no sea el de beneficiar a la comunidad universitaria toda y defender, con cuerpo y alma, el prestigio de la institución.

   Y no debe interpretarse este acontecimiento descrito como acto extraordinario, simple y llanamente es el raciocinio que debe imperar en un rector de universidad pública.

   Es de esperarse, de Martha Patricia Zarza Delgado, para el ciclo escolar que inicia, al tenor del ambiente universitario narrado, consolide su unción como rectora derivada, esta última, precisamente, del conflicto, que le permitió, hace 12 meses y quince días, rendir protesta como rectora de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex), suficiente tiempo transcurrido para que hoy Zarza Delgado evalúe la efectividad y desempeño de su equipo de trabajo y , con ello, elevarlo a estatus de real “gabinete” en pleno .

    Comprobar si sus colaboradores y colaboradoras se sujetan a las condiciones de aportar valor agregado a la universidad y a la rectoría mediante el desempeño de sus funciones sustantivas.

   A saber :

   Cada una de las y los miembros del gabinete de la UAEMex deben estar conscientes que la rectora de una universidad pública es alguien que debe combinar legitimidad académica, integridad ética, capacidad de gestión y compromiso con el carácter público de la institución. Y que su éxito se mide menos por la popularidad inmediata y más por el fortalecimiento real de la universidad a largo plazo.

   Bajo este esquema Martha Patricia Zarza Delgado entones en estos precisos momentos ya evaluó las capacidades de su equipo inicial que cumplió un año y quince días en sus respectivos cargos.

   Sabe la rectora, por lo tanto, si sus colaboradores y colaboradoras atinan a ser sensibles a actuar con transparencia, rendición de cuentas y rechazo a cualquier forma de clientelismo, nepotismo o uso político de la universidad.

   Sabe también la rectora si su equipo está consciente que parte de sus funciones centrales es proteger a la universidad de presiones externas indebidas:

          a).- gubernamentales

          b).- partidistas, o

          c).- de grupos de interés.

   Y al mismo tiempo sabe la rectora si sus operadoras y operadores aportan al ejercicio responsable de la autonomía.

    Y si su grupo de funcionarios cercanos entiende a profundidad que la universidad no es solo un centro de producción de conocimiento, sino un actor que forma ciudadanos, genera movilidad social y contribuye al desarrollo regional y nacional. Esto implica sensibilidad hacia la inclusión, la equidad y la vinculación con la sociedad.

   Si alcanza, su equipo, a vislumbrar que las universidades son comunidades complejas, por lo que debe contribuir a construir consensos y saber, al tenor de las obligaciones y partes que les atañen, a resolver conflictos sin polarizar.

   Y si son capaces, sus colaboradores y colaboradoras de explicar con claridad el valor universidad .

   La gobernanza no debe entenderse únicamente como el cambio de nombre de una secretaría, no es solo un arreglo técnico interno: define el carácter público de la universidad, el grado de independencia del poder político y la calidad de la deliberación académica.

   Martha Patricia Zarza Delgado debe saber también que no ha cumplido, después de más de un año, con los compromisos intrínsecos que le permitieron arribar a la rectoría en medio del conflicto y no es porque no haya intentado hacerlo , sino porque no se observa en función de lo enumerado renglones arriba las sensibilidades de parte de sus colaboradoras y colaboradores que podrían carecer de las virtudes – por así decirlas- de formar parte de un gabinete en pleno a favor de la figura rectoral .

    Haber desechado el equipo conformado inicialmente para la reforma de la ley universitaria podría también reflejar las desavenencias de su gabinete que no todos ni todas sus integrantes comulgan con el modelo de evaluación referido líneas arriba .

   Es verdad que haber “calado” a estas alturas de su mandato a su círculo más cercano de funcionarios es tarea apenas unipersonal de la rectora, pues sugerir esta práctica de evaluación a partir del Consejo Universitario la misma Martha Patricia Zarza Delgado tendría que ser evaluada a la sazón de lo anotado .

   Aun hay tiempo para que la misma rectora, al iniciar este año nuevo en el cargo, acote tal rigurosidad del Consejo Universitario y renueve a su gabinete en un contexto que le vendría bien en virtud de la oxigenación que le exige haber alcanzado el cargo a través del conflicto .

   Renovar a su gabinete como ejercicio de fortalecer a la vez de manera colateral al Consejo Universitario, le forjaría a Martha Patricia Zarza Delgado el estatus de la real transformación y el brillo de ser la primera mujer en dirigir a la UAEMe en casi 200 años de historia de la institución.

   Con base en esto último Martha Patricia Zarza Delgado no debe permitir que una malsana inquietud sembrada en el poder gubernamental estatal la tenga en capilla a causa del perfil que ostenta uno de sus principales colaboradores no bien visto únicamente al interior de la UAEMex, también por gravitar, al mismo tiempo, en otra autonomía sin recato ni guardar la discreción que evitara el encono que ya se ha ganado .

   La rectora sabe bien a bien, mediante la evaluación esbozada, de quién se trata y no debería permitir poner en vilo ni a la universidad ni a su mandato que se ha prometido promisorio y, a la vez, que otras y otros actores que han demostrado el no perfil universitario continúen en su gabinete .

   Por eso una re ingeniería en su primer círculo de colaboradores a partir de su segundo año natural al frente de la casa de estudios debe estar en el tintero de la rectora por el bien de la institución asediada no por la vorágine de demandas estudiantiles naturales, sino porque las mismas tienen su verdadero origen allá donde no están conformes con quien mueve al gabinete universitario.

   El caso, Leonardo Lomelí Vanegas, rector de la UNAM, sobre el contundente e intempestivo retiro de Patricia Dávila, de la Secretaría General de la máxima casa de estudios del país a causa del fallido examen de ingreso en línea y, la llegada, en su relevo, de Javier de la Fuente, dejó ver el sólido control  que debe caracterizar a la autoridad de una universidad pública .

   Caso que seguramente lo tiene bien documentado Martha Patricia Zarza Delgado al recibir el parte oportuno de quien la debe nutrir de esos episodios mediáticos, de no ser así la evaluación del área respectiva ya debió haber causado estado en el diagnóstico tomado por la rectora .

   El rectorado de la primera mujer en la UAEMex no debe esperar más para iniciar la real transformación con renovado gabinete abrazando a la vez al Consejo Universitario.

( Foto : tomada de Internet )